Mensaje del día – 25 de enero de 2020
Mensaje de la Pizarra de Prashanti Nilayam
OM SRI SAI RAM
El cuerpo es el templo del individuo, de manera que todo lo que ocurra en ese templo es asunto del individuo. Así también, el mundo es el cuerpo del Señor, y todo lo que ocurre en él, bueno o malo, es asunto suyo. A partir del hecho observado del individuo y el cuerpo, puedes conocer la verdad del hecho inobservable del Señor y el mundo. La relación entre el individuo y el Señor puede ser comprendida por todo aquel que adquiera tres instrumentos fundamentales: (1) una mente limpia de apego y de odio, (2) un habla limpio de falsedad, y (3) un cuerpo limpio de violencia. La alegría y la paz no son inherentes a los objetos exteriores; están en ti mismo. Pero en tu ingenuidad, los buscas fuera de ti, en un mundo del que estás destinado a partir, hoy o mañana. Procura conocer la esencia de todo, la verdad eterna. Esfuérzate por experimentar el amor, que es Dios mismo.
Discierne en cada disyuntiva, aceptando lo que es verdadero y desechando el resto. (Prema Vahini, Capítulo 19)
The body is the temple of the individual, so whatever happens in that temple is the concern of the individual. So too, the world is the body of the Lord, and all that happens in it, good or bad, is His concern. From the observed fact of the individual and the body, know the truth of the unobservable fact of the Lord and the world. The relationship of the individual and the Lord can be grasped by everyone who acquires three chief instruments: (1) a mind unsullied by attachment and hatred, (2) a speech unsullied by falsehood and (3) a body unsullied by violence. Joy and peace do not inhere in external objects; they are in you yourself. But in your foolishness, you search for them outside yourself in a world from which you are bound to depart, today or tomorrow. Try to know the essence of everything, the eternal truth. Try to experience the love that is God itself. Discriminate at every turn, accepting what is true and discarding the rest. (Prema Vahini,
Ch 19)— BABA